Sobre mí
Me presento, soy Sergio Monge alias Sergio Moissa.
Nací en Jerez de la Frontera pero me crié en un lugar mágico llamado Sanlúcar de Barrameda. Piedra rodante por diversos senderos y viajero por naturaleza hacia lo desconocido. Apasionado por las frecuencias vibratorias, la armonía y por indagar en las profundidades y raíces de las cuestiones atemporales y su repercusión en todo lo que nos rodea e influye. Me gusta hacer surgir los sonidos que lleguen directo a la parte atemporal de las personas, o como se suele decir, directo al alma.
Desde pequeñito me gustaba la música y hacer rimas cambiando la letra de las canciones, jejeje. Cuando cumplí 16 años, me compré mi primera guitarra con los ahorros que pude hacer despúes del viaje de fin de curso. Esta guitarra aún me acompaña en el viaje y me ayudó a dar mis primeros acordes en el universo de la composición. Como siempre he sido muy tímido y reservado, nunca enseñaba lo que hacía por vergüenza. Las canciones dormían en un cajón y solo las despertaba al cantarlas a solas en un pequeño cuarto y sin que níngún oido puediera escucharme cantar (o como se pueda llamar a lo que hacía). Siempre he sentido que lo que creaba debía salir a la luz, pero los miedos me impedían a dar el paso definitivo para abrir ese camino. Miedos a no estar a la altura, a no creer en mí, etc. Más tarde, me lanzé al mundo de la escritura literaria, empezando por dar vida a una historia que traspasa los límites de lo material. También dejé aparcado el libro durante años al igual que las canciones. Y después de muchos años en la oscuridad, algo ha credido en mí para dar luz a todos mis proyectos, tanto musicales como literarios. Una fuerza que nace de lo más adentro para que llegue al lugar que deba llegar…
Me encantaría que algo de lo que comparto cree una sinergia entre nosotros de la cual toda la sociedad se beneficie, y si la vida ha querido que nos encontráramos ahora seguro que es por una gran razón, ¿no crees?…
Nuestro viaje
Camino a lo esencial
A lo largo de mi camino, y de todos mis viajes por este mundo, la vida me ha ido presentando diversos escenarios complejos y retantes, y como no, he tropezado mucho con cada piedra encontrada (como cualquiera de nosotros). Pero por otra parte, doy gracias por cada una de esas piedras, ya que me han proporcionado un gran empujoncito hacia el cuestionamiento y florecimiento del ánimo de investigación, tanto del universo interno como del externo. Tengo algunos alicientes que me dan fuerzas para continuar en este viaje con amor, como pueden ser… Llegar a la mejor versión posible de mi ser y poder compartirlo con la sociedad, como también, cumplir con los propósitos por los cuales estoy aquí transitando en este viaje.
¡Mucho ánimo en este viaje, compañer@! No estás sol@, no estamos sol@s. Todo tiene un porqué y un para qué.
Y antes de que te vayas me gustaría lanzar dos preguntitas:
¿Aún no recuerdas quiénes somos?
¿Aún no recuerdas quiénes eres?